La Sanidad Pública es uno de los grandes logros de toda la ciudadanía. Los principios de atención integral a la salud, universal, pública y de calidad, así como una red potente de centros y servicios sanitarios orientados a la equidad y cohesión social de todos los territorios, constituyen un conjunto de valores irrenunciables. La Ley General de Sanidad de 1986, se ha comportado, indiscutiblemente, como un instrumento redistributivo, de igualdad, alcanzando al mismo tiempo niveles de calidad y eficacia (en términos de salud y económicos) considerado entre los mejores del mundo.