Llegamos al último día de esta campaña con la serenidad de quien ha cumplido y con el orgullo de pertenecer a un partido que nunca se aparta cuando una tierra se juega su futuro. Han sido días intensos, de trabajo, de convicción y de entrega. Días en los que, una vez más, la militancia del PSOE ha demostrado que la verdadera fuerza del socialismo no reside solo en su historia ni en sus siglas, sino en mujeres y hombres que entienden la política como compromiso, como servicio público y como una forma honesta de mejorar la vida de la gente.
Por eso quiero trasladarte mi gratitud más sincera. Por cada hora dedicada. Por cada conversación. Por cada paso. Por cada gesto de compañerismo. Por haber defendido nuestras ideas con firmeza, con respeto y con orgullo. Frente al ruido, frente a los bulos y frente a la desinformación, habéis vuelto a demostrar que la verdad, cuando se defiende con convicción y con cercanía, sigue siendo la herramienta más poderosa de la democracia.
Pero esta carta no es solo una carta de agradecimiento. Es también una carta de orgullo. De orgullo socialista. De orgullo de pertenencia. Porque en estas elecciones nos jugamos mucho más que un resultado. Nos jugamos si León y Castilla y León continúan atrapadas en la resignación y en la inercia o si, por fin, abren una nueva etapa de ambición, de impulso y de esperanza. Nos jugamos que esta tierra tenga una Junta que invierta, que acompañe y que crea de verdad en sus posibilidades. Nos jugamos, en definitiva, si el futuro vuelve a aplazarse o empieza de una vez a abrirse paso.
Y lo cierto es que el cambio no solo se percibe: el cambio avanza. Se nota en la calle, en cada conversación, en cada encuentro. Se siente en el ambiente, en la ilusión de tanta gente que quiere pasar página y abrir una etapa nueva para León y para Castilla y León. Hay esperanza. Hay fuerza. Hay convicción. Y esta vez vamos a ganar.
Ese cambio tiene hoy un liderazgo claro en Carlos Martínez, que representa una alternativa seria, solvente y con proyecto para presidir Castilla y León. Y esa alternativa solo puede construirse desde la fuerza de una organización como la nuestra, desde la conciencia de lo que representamos y desde la convicción profunda de que el PSOE no comparece nunca a una cita electoral para resistir, sino para transformar.
Porque eso es lo que somos. El PSOE no es solo un partido de gobierno. Es una forma de entender España. Una tradición política, moral e intelectual que ha hecho avanzar a este país en sus momentos decisivos. Somos el partido que amplió derechos, el que modernizó España, el que levantó el Estado del bienestar, el que llevó la justicia social al centro de la vida pública. Somos, también hoy, la fuerza que mejor encarna la política útil frente al ruido, la decencia frente a la crispación y la ambición transformadora frente al conformismo.
Por eso podemos decir con orgullo que somos el partido del presidente Pedro Sánchez y del presidente Zapatero. No como una simple referencia orgánica, sino como expresión de una misma corriente de fondo: la del socialismo español que sabe estar a la altura de su tiempo sin renunciar nunca a sus principios. Pedro Sánchez ha demostrado que gobernar es proteger, avanzar y transformar; que el patriotismo de verdad consiste en defender la soberanía de España, la autonomía de sus decisiones y el bienestar de su gente. Y la dignidad del presidente Zapatero es nuestra bandera, porque hizo de España un lugar más decente donde vivir, más libre, más justo y más humano.
Entre uno y otro hay una misma fibra moral. Una misma idea de país. Una misma manera de ejercer la responsabilidad pública. Del “No a la guerra” que defendió Zapatero con valentía y altura de Estado al compromiso firme de Pedro Sánchez con la paz, con la legalidad internacional y con la autonomía política de España, el PSOE ha estado siempre en el lado correcto de la historia. Ese es nuestro patriotismo. El de la paz. El de la justicia. El de los derechos humanos. El de una España que no se arrodilla ante nadie. Frente a eso, otros ofrecen un falso patriotismo hecho de ruido, de consignas y de sumisión ideológica a quienes representan exactamente lo contrario de esos valores, ya sea desde el trumpismo o desde el seguidismo acrítico a Netanyahu.
Pero esta campaña habla, sobre todo, de León. De su presente y de su futuro. De la vivienda, del empleo, de la industria, de la sanidad pública, de la educación y de las oportunidades que merecen nuestros jóvenes. Habla de una provincia que no puede seguir soportando el deterioro de los servicios públicos, las listas de espera, la situación del Hospital del Bierzo o el desgaste de la educación pública por culpa de una Junta sin pulso, sin ambición y sin proyecto para nuestra tierra.
Y por eso conviene decirlo con claridad. No valen los cantos ni las banderas. Leonesista es quien trabaja de verdad por León. Quien consigue inversiones. Quien impulsa proyectos. Quien genera empleo. Quien defiende esta tierra con hechos y no con eslóganes. Y en eso, la hoja de servicios del PSOE con esta provincia es imbatible.
Ahí está TVITEC, que gracias a la financiación del Gobierno de España creará más de 1.000 empleos. Ahí está la fábrica de drones de INDRA. Ahí están INCIBE, referencia internacional en ciberseguridad, y la Cibercomandancia de la Guardia Civil. Ahí están CIUDEN, el Centro ESTRADA, la Ciudad del Mayor, el aeropuerto de León, el Centro de Referencia Estatal de la Discapacidad, el Centro de Control y Regulación del AVE, la Unidad Militar de Emergencias y su unidad de drones. Ahí están la mayor inversión en regadíos de España, la segunda fase del Parador de San Marcos y la reforma integral del Teatro Emperador. Ahí están, en definitiva, numerosos proyectos a lo largo de toda la provincia que acreditan una verdad política incontestable: cuando gobierna el PSOE, a León le va bien.
Eso es lo que está en juego. Que León siga esperando o que León despegue de una vez por todas. Que siga habiendo una Junta resignada, sin ambición ni compromiso con esta tierra, o que Castilla y León abra una nueva etapa con Carlos Martínez al frente. Que el futuro se demore una vez más o que empiece ya.
Y junto a todo ello, quiero trasladar de manera muy especial mi agradecimiento a quienes el domingo asumiréis la responsabilidad de ser interventores y apoderados. Vuestra tarea es esencial. De vuestra atención, de vuestro compromiso y de vuestra entrega dependerá también que la jornada electoral transcurra con todas las garantías y sea, como debe ser, una jornada ejemplar para nuestra democracia. Gracias por estar ahí. Gracias por dar un paso al frente. Gracias por cuidar con seriedad y con compromiso cívico algo tan importante como la limpieza, la transparencia y la normalidad democrática de una cita decisiva.
En el último día de esta campaña quiero decirte, sobre todo, que has estado a la altura de la historia de este partido. Has defendido con orgullo un proyecto limpio, serio y transformador. Has honrado unas siglas que forman parte de lo mejor de la España democrática. Y has vuelto a demostrar que el socialismo sigue siendo la gran fuerza capaz de movilizar esperanza, de vertebrar una mayoría social y de abrir horizontes de progreso.
Ahora toca culminar el esfuerzo. Toca garantizar el cambio. Toca hacer presidente a Carlos Martínez. Y toca hacerlo con la fuerza de quien sabe que la victoria está cerca, que el cambio es imparable y que vamos a ganar.
Para que León avance. Para que León despegue de una vez por todas. Para que haya una Junta de Castilla y León que invierta como lo han hecho los gobiernos centrales del PSOE. Para ganar el futuro.
Con orgullo socialista, recibe un abrazo fraternal.
Javier Alfonso Cendón
Secretario General del PSOE de León